Masturbadores Hombre

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TENGA COOL EDITION DEEP THROAT CUP

TE2735

TENGA

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Masturbador para hombre que produce una experiencia de felación profunda con lubricante mentolado para efecto frío. Su forma de reloj de arena proporciona un ajuste sublime.

Una válvula de vacío y una salida de aire en su extremo para regular el nivel de succión, producen una experiencia dulcemente pegajosa.

Una experiencia de felación completamente real. Además su sonido realista aporta un plus de estímulo.

Antes de penetrar asegúrate de que quitas la etiqueta plateada de la punta. Las Tenga Cup funcionan permitiendo que el aire salga y entre por el orificio de la punta para una penetración suave.
Puedes ajustar la succión tapando o destapando el agujero con tu dedo. Después de quitar la etiqueta de la punta, penetra hasta el fondo. Si tapas el agujero con tu dedo mientras sacas el pene, notarás una fuerte succión. Experimenta tapando y destapando el agujero de aire a tu gusto.

La serie Cup de Tenga ha sido diseñada para un solo uso. Por motivos de higiene no recomendamos su uso más de una vez. Además, para disfrutar al máximo de sus cualidades, recomendamos su uso sin condón para un estimulo directo.

Ficha técnica

Marca: TENGA
Genero: Hombre
EAN: 4560220552735
Vibración: No

Acerca de TENGA

TENGA - Másturbate Mejor

El placer como tendría que ser.
¿Qué significa el placer sexual para ti?
¿Alguna vez has hablado de placer con otras personas?
No como una anécdota humorística, sino hablando del placer que se puede alcanzar?
Los temas relacionados con la sexualidad pueden ser tabú, y los productos diseñados para satisfacer estas necesidades, siempre han sido calificados de obscenos y lascivos.
¡Por eso hemos desarrollado TENGA!
Revolucionando el placer sexual, poniendo la sexualidad en primer plano, para que todos puedan disfrutar de ella.
Prueba uno de nuestros revolucionarios productos de placer fabricados con estos ambiciosos objetivos.

A continuación ofrecemos la traducción a una entrevista publicada en 2009 al presidente de TENGA Co., Ltd., Koichi Matsumoto. Algunas fechas se han adaptado para mostrar el crecimiento de la empresa hasta 2015.

- ¡Las últimas cifras muestran que la marca TENGA ha vendido 40 millones de unidades en más de 40 países de todo el mundo! Cuéntanos cómo comenzó todo, ¿de dónde salió la idea de TENGA?
Koichi Matsumoto (en adelante, KM): Me gradué en la facultad de mecánica con 20 años, en lo más alto de la burbuja económica en Japón. Empecé tuneando vehículos de lujo, como Lamborghinis y Ferraris. Era lo que se llevaba en aquella época. También trabajé con coches antiguos, importándolos, desmontándolos y volviendo a montarlos según los deseos de cada cliente. Se pagaba fatal y algunas decisiones de gestión equivocadas llevaron a la empresa a la quiebra. Recuerdo que en el peor momento estuve casi medio año sin cobrar, viviendo en mi coche o durmiendo en el suelo de la fábrica de un amigo.

- ¡Suena duro!
KM: Pues sí, pero el trabajo me gustaba. No lo hacía por dinero. Creaba coches únicos y lograba alcanzar la perfección. Hacía felices a los nuevos propietarios y eso me bastaba como recompensa. Estaba muy orgulloso de lo que hacía. Pero con el tiempo tuve que reconocer un par de cosas: era imposible que continuase viviendo así. Regresé a mi casa de Shizuoka, en el centro de Japón, y conseguí un trabajo vendiendo coches de segunda mano. Hasta entonces, había trabajado de chico para todo: mecánica, ingeniería, ventas y dirección. Aunque en mi nuevo puesto me centraba en las ventas, utilizaba mis conocimientos expertos en coches para explicar con todo detalle los entresijos de cada vehículo, los pros y los contras… Era claro y sincero con los clientes, y gracias a eso, creo, pronto me convertí en el mejor vendedor del concesionario.

- ¡Guau!
KM: Ahí es cuando recibí mi primer sueldo decente. Todo lo contrario a no tener ni para pagar el alquiler. El sueldo, las comisiones y las otras ventajas por ser el mejor vendedor estaban genial, y mi vida empezaba a estabilizarse, pero no podía quitarme esa extraña sensación de la cabeza: vender coches estaba bien, pero echaba de menos el acto de crear. Como he dicho antes, cuando tuneaba y ensamblaba coches, no había dos iguales. Mi corazón me decía que quería crear cosas nuevas, cosas que nunca antes habían existido, cosas que la gente necesitara. No tenía ninguna idea concreta, simplemente necesitaba crear.

- ¿En el colegio te gustaba la plástica?
KM: ¡Por supuesto! ¡Yo diría que era el mejor! *Se ríe.* Me pasaba el día dibujando, desmontando los objetos a mi alrededor… Mis notas en las asignaturas de artes y plástica siempre eran las más altas.

- Entonces, ¿podríamos decir que algo reavivó tu pasión por la creación?
KM: Yo no diría “reavivar”, porque esa pasión nunca desapareció, simplemente reprimí esos sentimientos mientras me dediqué a las ventas. No me malinterpretes, no es que no me gustase vender coches: es un trabajo estupendo y con las ventas conseguí hacer feliz a mucha gente. Pero, sinceramente, “vender” y “crear” son dos cosas totalmente distintas. Como ya te he dicho, es un sentimiento muy profundo que no puede reprimirse. ¡No sabría cómo explicarlo mejor!

- ¿Tenías algún plan o una visión de lo que querías crear?
KM: En absoluto. Como mi objetivo era crear algo nuevo, comencé a investigar lo que había en el mercado en aquellos momentos. Busqué en la electrónica, las herramientas de bricolaje, los accesorios para coches, todo lo que tuviese la etiqueta “Made in Japan”. Vi muchos productos y algo me llamó la atención: cada uno de ellos incluía como mínimo una innovación, una función o un elemento de diseño revolucionario que hacía que destacase entre el resto. En ciertos productos, es indispensable ver los carteles o leer sus características. Por ejemplo, un televisor puede presumir de “pantalla LED en color, negros más ricos y nítidos”: las características y funciones se indican con claridad y se destacan. Pero luego hay productos que son como expositores: apenas necesitan explicación y se diferencian por el precio, solo por eso ya sabes cuál es el mejor. En cada mercado, cada producto tiene su carácter específico y su nicho de mercado. Sin embargo, de los productos que observé, casi todos llevaban el nombre de una marca/empresa y su servicio posventa era fantástico. Creo firmemente que ese es uno de los grandes valores de un producto Made in Japan.

- ¡Resulta muy esclarecedor!
KM: Esta investigación fue a lo que me dediqué fuera de las horas de trabajo. Me pasaba el día caminando por las tiendas, estudiando todo tipo de productos y sacando mis propias conclusiones. Un día decidí echar un vistazo a una tienda con productos más “adultos”. ¡Hacía años que no entraba en una! Siempre había pensado que los juguetes sexuales eran divertidos, así que decidí observarlos más de cerca. Sin embargo, en cuanto llegué al área de juguetes sexuales, me sentí incómodo. “Hay algo que no me gusta…” Y supe de inmediato de dónde venía esa sensación.
Era por la falta de imagen de seguridad, confianza y fiabilidad de los productos.

- ¿Puedes explicarlo con más detalle?
KM: Los productos no tenían código de barras, ni el nombre de la empresa, su sitio web o los datos de contacto: nada que diera la impresión de un fabricante fiable. Eran abiertamente obscenos y daba vergüenza hasta mirarlos. Creo que los productos para el placer sexual están hechos para responder a una necesidad humana; igual que comemos y dormimos, necesitamos aliviar el deseo sexual. Para dormir usamos almohadas, mantas y camas. Y contamos con infinidad de recursos para saciar el hambre. Así que, ¿por qué nuestra tercera necesidad básica está tan oculta? Los estudios demuestran que la mayoría de los hombres se masturban y que casi todos lo han intentado al menos un vez. ¿Por qué tendríamos que sentirnos inseguros con los productos que responden a esta necesidad?

- ¿Inseguros?
KM: Efectivamente. Hay productos que ofrecen seguridad al usuario. En nuestra vida diaria enviamos mensajes con teléfonos Apple, vemos nuestros programas favoritos en televisores Sony, corremos con unas Nike y salimos de casa con un bolso Luis Vuitton. Todos estos productos son de gran calidad, pero quizá sea aún más importante la sensación de seguridad que nos ofrecen esas marcas: la garantía que cada empresa nos ofrece de la integridad y la fiabilidad de su producto.

- Entiendo lo que quieres decir.
KM: El problema radicaba en los fabricantes. Calculo que más del 95% de los hombres que entran en estas tiendas se masturban; cada vez se habla más de sexo y sexualidad; y lo que es más importante, no es sano reprimir el apetito sexual. No obstante, en aquella época los productos para responder a esta necesidad básica estaban hechos para un público muy concreto: los diseños tenían ilustraciones de niñas o de órganos sexuales femeninos, y los nombres eran demasiado obscenos para decirlos en público. El problema que vi era que, aunque pretendían dar respuesta a algo tan normal como la masturbación, eran lo más opuesto que podamos imaginar a la normalidad. Así que supe que ahí había mucho que hacer.

- ¿Viste un hueco en el mercado?
KM: Por ejemplo, si un innovador como Bill Gates se hubiera introducido en un mercado ya maduro como el de la automoción habría sido imposible revolucionarlo con algo nuevo que superase hasta a los gigantes como Toyota. La industria de la automoción se basa en el método de ensayo y error; cada innovación se construye sobre el trabajo y el esfuerzo de los ingenieros, mecánicos y técnicos anteriores. Así que ni siquiera alguien con el talento de Bill Gates habría podido conseguir algo así. Por el contrario, el mercado para adultos era distinto. Un vistazo bastó para convencerme de las mejoras que se podían introducir y de mis posibilidades de crear algo revolucionario. Así que en ese momento me comprometí a hacerlo. Echando la vista atrás, la verdad es que todo sucedió en cosa de 15 minutos o así. El comienzo de TENGA fue como una revelación, fue genial. Al día siguiente dejé mi trabajo y comencé a elaborar prototipos. Vivía de los diez millones de yenes que tenía ahorrados, me levantaba a las seis de la mañana para trabajar sin descanso hasta las dos de la madrugada.

- ¡Guau! ¿Qué sentías mientras hacías los prototipos?
KM: No tenía ni idea; no tenía experiencia en el moldeo por inyección ni nada parecido. Simplemente creía que había encontrado el camino, así que tenía que seguir adelante. Los primeros prototipos los hice simplemente para no perder de vista mi objetivo, no importaba que no pudiera ver el camino ante mí. Fue un reto maravilloso: ante mí solo había niebla, pero continué avanzando. Sé que los procesos estandarizados son importantes para la producción, pero en aquel momento solo era capaz de improvisar, y eso también fue importante. La niebla acabó por despejarse poco a poco y empecé a ver el camino; seguirlo se convirtió en un nuevo reto y finalmente logré superarlo y alcanzar mi objetivo. Creo que esa es la mejor forma de resumirlo, ¡cuando pienso en ello veo que estaba completamente ciego! Pero tenía que seguir avanzando, ya había empezado y no había lugar para las dudas.

- Digamos que había una fuerza interior que te empujaba. ¿También te guiabas por la idea del éxito? ¿Simplemente tenías que seguir o creías firmemente que al final del camino estaba el éxito?
KM: Pensar en perder no es una opción cuando ni siquiera has empezado a luchar. El objetivo no es alcanzar el éxito, sino “hacer lo que sea para crear un producto tangible parecido al ideal”. Partiendo de la firme creencia de que haría feliz a muchas personas y de que el producto sería un juguete sexual que cualquiera podría utilizar.

- Entiendo lo que quieres decir.
KM: Actualmente utilizamos una “hoja conceptual” para apuntar ideas y planificar el proceso de producción, pero en aquella época no tenía nada parecido a mi disposición, ¡ni sabía de su existencia! Ni me planteaba apuntar una idea, simplemente hacía un prototipo con materiales baratos. En el caso de la serie CUP, el Original Vacuum CUP salió de una botella de agua, el Soft Tube CUP era un bote de champú flexible, el Rolling Head CUP lo hice a partir de esos martillos de juguete para niños. Los materiales venían de tiendas de 100 yenes (como las de “todo a 1 euro”) y similares. Buscaba los materiales adecuados, hacía el prototipo… Y luego lo destruía. Eso era lo más duro. Tardaba semanas en hacer un diseño, pero lo destruía si no era lo que estaba buscando. Pero al final todos esos errores me ayudaron a hacer nuevos descubrimientos.
Si la sensación no es agradable, no sirve. Si yo no creo en él, nadie creerá en él. Pero eso no significa que todo sea una basura. No todos los fallos son el final, lo importante es sacar una lección de ellos y aplicarla en los intentos futuros. A partir de ahí, solo es cuestión de repetir y seguir avanzando.
Es evidente que un producto no existe hasta que llega a las manos de alguien. Por eso trabajé tan duro fabricando los prototipos. Cuando creas una marca, tienes que publicitarla para que la gente la conozca y darle un precio adecuado, que incluya la logística… Pero yo solo podía pensar en crear, así que eso es lo que hice. Sabía lo que quería crear y el ideal que tenían que alcanzar estos productos, y eso es importante si quieres que el cliente sienta algo. Quería crear un artículo de placer para hombres que todos los hombres pudieran disfrutar.

- ¡Tu decisión y tu compromiso son encomiables! Cambiando de tema, ¿hay algo más que te inspire?
KM: Me encantan las películas. Una cosa que no puedo evitar cuando veo una película es pensar en cómo se pensó y se rodó cada escena. Hay tantos detalles en el rodaje de una escena. Hasta en las comedias, cuando parece que los actores hacen el tonto en pantalla, alguien ha pensado cómo presentar esa escena al público, por qué es divertida y cómo conseguir que el público disfrute con ella. Eso es lo que considero importante, ¿para qué serviría una comedia si el público no se riese?

- ¿Crees que hay similitudes entre los directores de cine y tú en vuestro objetivo de hacer feliz a la gente?
KM: Quizá sí. Al menos yo he desarrollado y creado mis productos con esa idea.

- ¿Alguna vez te has visto influido por la literatura?
KM: No leo mucho. Te hablo desde la experiencia. Hay siete cosas que me he dicho a mí mismo desde que empecé a construir los prototipos: “Sin energía no se puede hacer nada. Sin valentía no se puede crear nada. Sin paciencia no se puede completar nada. Sin entusiasmo no se logra nada atractivo. Sin una sonrisa no se logra nada divertido. Sin fuerza no se puede avanzar. Tómate en serio el producto que el cliente utilizará en el futuro”. Y esto principios no han cambiado.

- Me da la impresión de que estas palabras proceden de los malos tiempos. Volviendo a nuestro tema: ¿cómo vendiste la idea una vez que tenías los prototipos?
KM: Cerca de donde vivía había una tienda de DVD para adultos. Un día oí que uno de los comerciales de una productora de porno estaba allí. Me presenté y le hablé de mi visión y de mi deseo de presentar este producto al mundo. Tuve que intentarlo varias veces, pero al final me dijo que vería qué podía hacer.

- ¿Le enseñaste los prototipos?
KM: Por supuesto. Sin embargo…

- Sin embargo…?
KM: Como ya te he dicho, eran prototipos hechos a mano. Eran lo mejor que podía hacer en ese momento, pero me moriría de vergüenza si me pidieran que los mostrase ahora. Estoy seguro de que le parecí un pesado, pero me alegro de haber persistido, aunque solo aceptara pasar mis ideas para librarse de mí. ¡Y no fue un camino de rosas! Tardé medio año en obtener respuesta, enviando prototipos y explicaciones, y no empezó a dar frutos hasta un año después. Me estaba quedando sin ahorros y cualquiera en su sano juicio habría visto que era una situación peligrosa. Además del dinero, casi no dormía, creando y destruyendo prototipos continuamente, sin tiempo para un trabajo durante la jornada… Pero para mí era ahora o nunca; tenía que concentrarme en crear mis productos. Pasó otro año sin respuesta; mental y económicamente estaba llegando al límite, pero no me veía convertido en un pirado de mediana edad que había perdido dos años de su vida construyendo juguetes sexuales que nadie quería comprar. Mi mantra era simple: “continúa hasta que tengas éxito”. Para mí el único fracaso era desistir; nadie podría decirme que había fracasado si no tiraba la toalla.

- Dices que perseverar hasta alcanzar el éxito es importante.
KM: Pues sí, y hete aquí que, al cabo de un año y medio desde mi primer contacto, me llamaron y me dijeron: “Te vamos a dar una oportunidad; ven a nuestra reunión y presenta tu producto”.

- ¡Tu momento por fin había llegado!
KM: Me concedieron una reunión con el CEO de aquel momento. Simplemente respondí: “Sí, gracias”. Tenía una semana hasta la reunión: cogí mis mejores prototipos y me fui a Tokio a presentar mis ideas. Y allí estaba yo. El CEO de una de las empresas del grupo Soft On Demand de siete mil millones de yenes, los miembros de su consejo… Y yo. *Se ríe.* Un tipo sin trabajo que hacía prototipos de juguetes sexuales… Pensaba que se iban a reír en mi cara y me iban a echar. Aun así, les presenté todo lo que tenía: para hombre, para mujer, para parejas. Todo. Al cabo de 30 minutos de reunión, el CEO salta: “Eres un chico divertido. ¿Estarías dispuesto a mudarte a Tokio?” ¡Y ya está! Así es como llegué a Tokio y pasé un año desarrollando el producto, hasta que el 7 de julio de 2005, se lanzaron los cinco TENGA CUP originales. La empresa acaba de celebrar su décimo aniversario.

- Hemos oído que hay una historia detrás de los pedidos de reserva de este producto…
KM: En aquella época, un buen juguete sexual podía llegar a vender hasta 50.000 unidades. Confiábamos en el producto, así que planificamos la producción y empezamos a aceptar reservas, pensando que venderíamos una quinta parte de las unidades y seguiríamos creciendo. Pero solo con las reservas, ¡vendimos las 50.000 unidades! De inmediato pusimos en marcha una segunda tirada, pero el primer año lo pasamos siempre por detrás de los plazos previstos. Me sentía fatal por no poder enviar los productos a tiempo, pero gracias todas las personas que respaldaron a la empresa, ¡conseguimos vender un millón de unidades en nuestro primer año!

- Háblanos de cómo fueron creciendo tus productos a partir de ahí.
KM: La serie TENGA Standard RED CUP fue la primera que lanzamos con la marca TENGA. Justo después sacamos las series Soft WHITE y la Hard BLACK. La serie WHITE está hecha con materiales suaves y la serie BLACK es más dura, para una estimulación más potente. La verdad es que saqué la idea de los cepillos de dientes, que cuentan con versiones con cerdas duras, medias y suaves. Y en la cerveza también encontramos variedades amargas, suaves, etc. De este modo fuimos ampliando gradualmente la línea de productos, ofreciendo sensaciones adaptadas a los distintos gustos, porque como marca creemos que debemos acercarnos a cada persona. Con el tiempo, la serie CUP cuenta no solo con versiones Standard, Soft y Hard, sino también con modelos UltraSize y SD. Y el Original Vaccum CUP ofrece distintas funciones y colaboraciones con otras marcas, así como un tipo de lubricante refrescante. ¡Y no olvidemos nuestra serie reutilizable: la AIR-TECH!

- Hablando de acercarse a distintos tipos de usuario, ¿cómo accedisteis al mercado global?
KM: En cuanto el Standard RED CUP se convirtió en un éxito en el mercado japonés, recibimos mensajes de 26 países que querían distribuir la marca. En aquel momento estábamos devolviendo los fondos invertidos y no contábamos con mucho capital, y antes de lanzarnos a los mercados extranjeros quería asegurarme de que nuestro concepto se adaptaba a la perfección a nuestro público en Japón. Sin pensar únicamente en las cifras, quería estar seguro de la posición de la marca. Las sesiones de fotos profesionales iban a publicarse online y a llegar a todo el planeta, lo que iba a generar más interés por parte de los distribuidores mundiales e incluso una entrevista para Forbes y otras publicaciones internacionales de renombre. Incluso con la demanda mundial, estábamos lejos de la estabilidad en el mercado japonés en lo relativo a capacidad de producción, y teníamos que acallar los miedos por problemas de tamaño con la serie UltraSize CUP. Y, aún más importante, queríamos que nuestra primera exportación global aportara una idea extra, así que al final decidimos comenzar a vender en Tailandia, sumando un segundo objetivo de contribuir a reducir los crecientes niveles de infección por sida en el país.

- TENGA se está expandiendo por todo el mundo. ¿Qué significa TENGA exactamente?
KM: Todas las personas del mundo, independientemente de su origen, deberían poder disfrutar de este producto. Queríamos acabar con la imagen de tabú de los juguetes sexuales y convertirlos en un objeto de estilo de vida que responde a una necesidad humana. Así que había que modificar todo el concepto de lo que solía ser un producto orientado a los adultos. El nombre “TENGA”, que en japonés quiere decir “adecuado y elegante”, esconde muchas ideas e ideales.

- Veo que también estáis entrando en mercados más generales.
KM: Uno de nuestros grandes objetivos es acceder al mercado general, y TENGA es la única marca que creemos que puede conseguirlo. El diseño no es vulgar ni obsceno y eso es fundamental, pero además siempre hemos intentado fusionar forma y función. Los productos TENGA son bellos, pero además ofrecen sensaciones fantásticas, presentan un diseño ergonómico y tienen distintas funciones. Además, nuestro marketing quiere concienciar sobre la normalización de la sexualidad y la masturbación, además de buscar formas de ayudar en áreas que no nos habíamos planteado originalmente, como la rehabilitación sexual o las personas con discapacidad. Algún competidor podría copiar nuestra forma o nuestra función, pero sin esta filosofía y sin estos valores, el producto no tendrá corazón y los consumidores lo verán claramente. TENGA, como marca, implica todo este universo y se distingue por ello, y los grandes establecimientos están abiertos a ver qué puede aportarles TENGA.

- Muchas de tus ideas me recuerdan a los inventores de la vieja escuela: como ese ingeniero de los setenta hablando sobre el “walkman”. ¿Tú te ves así?
KM: No sabría decirte, lo importante para mí es que un producto sea innovador, que resuelva problemas y que no conozca fronteras. Los fabricantes tienen una gran responsabilidad a la hora de conocer su producto y de crear el mejor producto posible a partir de la idea original, uno que resuelva los problemas de la gente y que sea accesible a todo el mundo. Pensar en el consumidor es lo que hace que un producto sea grande. Imagina, por ejemplo, cuando abres la caja de un iPhone. Hacerlo es un placer tan grande que hay todo un género de vídeos en YouTube con millones de visitas, y eso se debe a que toda la idea del embalaje se ha desarrollado pensando en el consumidor: las sensaciones que provoca abrir la caja, el lugar que ocupan los auriculares, los cables, el manual y el propio dispositivo. Eso es lo que yo considero un “producto”, es una experiencia global.

- TENGA tiene cada vez más seguidores. ¿Tienes algún mensaje para tus fans sobre el uso de TENGA? Algunos ven porno mientras se masturban, otros lo usan en los preliminares…
“Cada cual es libre de utilizar el producto como desee, sin ninguna vergüenza”.
KM: Esa es una de las ideas que siempre he defendido. Cualquier persona, independientemente de su sexualidad y su estilo de vida, debe poder utilizar nuestros productos libremente. Quiero que los disfruten, que se sientan bien con ellos y que se diviertan. Eso es todo lo que quiero que nuestros productos consigan. Es verdad que durante su desarrollo pensamos en cómo podría utilizarse cada producto, pero en realidad es algo que depende completamente del usuario.

- ¿Cuáles son tus planes para el futuro de la marca?
KM: Quiero seguir creando productos que todo el mundo pueda disfrutar: hemos lanzado la marca para mujeres “iroha” (http://iroha-tenga.com/) y contamos con una línea de productos para que las parejas puedan disfrutar de relaciones sexuales más sanas y felices. También me gustaría ocuparme de la tercera edad: el sexo sigue siendo tabú para muchas personas mayores y me gustaría que ellos también pudieran disfrutar de su sexualidad. Quiero seguir rompiendo barreras para que, algún día, la sexualidad sea algo que todo el mundo pueda disfrutar sin vergüenza. Por supuesto, sigue quedando mucho por hacer con la imagen pública de la masturbación masculina, porque los mercados globales apenas están empezando a aceptar la idea. Muchas sociedades ven la masturbación como el último reducto de las personas solitarias, cuando esto no es así. En Occidente, la sexualidad femenina se ha hecho más presente en los últimos años y espero que podamos contribuir a hacer de la sexualidad masculina algo más accesible, lejos de los tabús y la represión para lograr un control más sano del apetito sexual.

- ¿Cómo crees que se puede cambiar la mentalidad negativa sobre la masturbación masculina?
KM: Más allá del uso de juguetes sexuales, todos los hombres se han masturbado al menos una vez. Sinceramente, es una necesidad humana normal. Estoy seguro de que la mayoría de los hombres piensan así y no creo que la represión sea nada positiva. Reprimir una necesidad humana puede tener efectos negativos en la salud mental. Una educación adecuada y un apetito sexual controlado serán muy beneficiosos. Por eso, nadie debería sentirse avergonzado o culpable por masturbarse. Mi sueño es que TENGA sea una marca apreciada en todo el mundo.

- ¿Vas a crear más “productos de placer”? ¿O deseas adentrarte en otros campos?
KM: Me encantaría crear algún otro tipo de producto. Si pudiera averiguar qué puedo hacer para que los niños sean felices, lo haría sin duda. Pero, al final, lo que quiero es fabricar productos útiles y divertidos.
La actitud de la empresa es muy simple: crear productos innovadores de alta calidad y mantener la mejor comunicación posible con nuestros clientes. Llevo estas dos ideas siempre en mi corazón, así que seguiré creando y dedicándome a productos que todo el mundo pueda disfrutar.

¡Muchas gracias!

Vídeo - TENGA - Másturbate Mejor

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